Mindfulness es una
palabra inglesa empleada para traducir ‘sati’, un término del idioma pali
(lengua nativa del norte de la India) que denota conciencia, atención y
recuerdo. Se ha traducido al español como ‘atención plena”, es decir,
centrar la atención en el momento que se vive, “estar atentos, aquí
y ahora”, abarcando conceptos y experiencias tales como: discernimiento,
sabiduría, aceptación, libertad interior,
amor o compasión.
Del
mismo modo que se hace deporte o se entrena un determinado
músculo del cuerpo en el gimnasio, mindfulness es una técnica que sirve
para entrenar y mejorar el ‘músculo’ de la atención, realizándose de forma
completamente secular, sin necesidad de tener adherencia a ningún tipo de
creencia religiosa o cultural... lo que dice mucho a su favor.
Para
conseguir dicha atención plena, hay que ser capaces de
sincronizar lo que sucede a nuestro alrededor con lo que pasa dentro de uno
mismo. Este acercamiento específico, el hecho de prestar atención de forma
consciente a la realidad, mejora el foco mental, el funcionamiento y
rendimiento académico.
La práctica de mindfulness,
o atención plena, enseña a despejar la mente para facilitar el trabajo
realizado, siendo capaces de crear un espacio interior, por lo que cuanto más
se practique, más grande será.
Esta técnica ayuda a
apreciar lo que la vida ofrece en cada momento y a no juzgar, criticar y/o
evaluar. Sirve también para conseguir cambios permanentes en el funcionamiento
cerebral (neuroplastia), logrando mejorar el nivel de atención. Y conlleva
beneficios para la salud e importantes mejoras psicológicas como: gestión del
estrés, manejo de la ansiedad, un mayor equilibrio emocional, proporcionando
una mejor visión y perspectiva ante los acontecimientos.
La meditación es una de las técnicas utilizadas en
el mindfulness formal, quedando avalada por
su eficacia en el ámbito de la salud a través de la publicación de numerosos
libros y artículos científicos. Los beneficios de esta técnica milenaria se están aplicando ahora al campo de la
educación con excelentes resultados no sólo para los escolares, sino también
para los docentes y las familias. Proyectos como Educación 3.0 o “Aulas
Felices”, pensados y realizados por profesionales de nuestra tierra, son prueba
de ello.
En
relación al campo académico, desde hace
dos años la Universidad de Zaragoza
imparte un Máster de Mindfulness,
pionero en España, como apuesta clara por abrir este conocimiento a la sociedad,
con una gran aceptación de estudiantes y profesionales de diferentes campos
(salud, educación, servicios sociales, empresa).
También
la psicología contemporánea, en numerosas terapias llamadas de tercera generación,
incluye estas prácticas, como parte esencial del tratamiento, con resultados
muy prometedores.
El
objetivo terapéutico principal es que, el paciente o cliente, incremente su consciencia y
responda con más habilidades a sus procesos mentales, que han podido contribuir
al desarrollo de algún tipo de trastorno psicopatológico; invitándole, a que deje
de lado el piloto automático que lleva puesto la mayor parte del tiempo en su
vida, a que deje de rumiar el pasado, de anticipar el futuro y se centre en lo
importante,... porque no hay otra cosa más
que "el aquí y el ahora".
Pero
no hace falta tener ningún tipo de patología para vivir con plenitud la vida e intentar
culminar un presente de felicidad, invirtiendo un pequeño tiempo diario en
estas prácticas que no tienen coste material alguno y cuyos beneficios están sobradamente demostrados.
Por
todo ello, como profesor desde hace treinta años y como psicólogo aprendiz y en
permanente formación, creo que la educación de hoy demanda algo más que el mero
aprendizaje de ciertos contenidos curriculares. Y tenemos que apostar firmemente por ser educadores o enseñantes conscientes, que forman a
seres humanos conscientes, con padres también conscientes.
Las autoridades educativas deberían ser sensibles a
esta realidad, no tanto porque mindfulness esté de moda, sino porque se necesita
sembrar y cultivar el huerto interior del individuo en formación, para que la
sociedad recoja sus frutos colectivos.
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